Las series españolas, siempre sumisas con el poder (regional o estatal, tanto da), suelen ser todas iguales, thrillers con el secuestro de alguna adolescente, cosas de narcotráfico entre gallegos y colombianos y por ahí. Rara vez se atreven a abordar cuestiones de auténtico calado político, como por ejemplo hacen las británicas, que no le temen a enfrentarse con la actualidad.
Producida por Channel 4, ver estos días “The undeclared war” (“La guerra no declarada”) resulta como asistir, en directo, a la representación de unos hechos que solo nos llegan cada día a través de las noticias, en tiempo real.
A partir de un ciberataque masivo que los rusos (Putin se cita continuamente) llevan a cabo contra las principales infraestructuras de Gran Bretaña, la trama sigue los vericuetos de la lucha que se libra, precisamente en estos momentos, en las sombras de la inteligencia de cada país, entre Rusia y sus supuestos enemigos occidentales.
Como si los guionistas escribieran con las antenas puestas en la actualidad más acuciante, no falta de nada: los traidores como Snowden (al que se cita), Boris Johnson y la pugna entre conservadores y laboristas, la delicada relación presente entre EE UU y su antiguo aliado el Reino Unido, la sustancial incorporación de los algoritmos y la IA en la guerra híbrida, las “fake news” como arma para influir en los procesos electorales, el cultivo de medios de comunicación afines y de redes de propagadoras de bulos para alcanzar los objetivos pretendidos, la volubilidad de la masas, los conflictos raciales, …
En fin, todo un festín impensable para cualquier productora española, más preocupadas por obtener el mayor rendimiento posible con los asuntos de siempre, cosas de detectives como los de hace treinta años, sin meterse en complicaciones con la autoridad. Igual que suele ocurrir en las dictaduras.