Pensar en voz alta, hoy más que nunca, resulta arriesgado. El músico levantino Josu de Solaun no solo se sitúa al borde del precipicio cuando se enfrenta a los más difíciles conciertos del repertorio para piano, como el «Tercero» de Rachmaninov, sino que lo hace también cuando defiende a capa y espada cada una de sus ideas, con las que se enfrenta a las convenciones de lo establecido, de la corrección política, en una mezcla de honestidad, inteligencia y coraje.